Karnak

El nombre de Karnak, tomado del vecino poblado moderno (el-Karnak), se emplea para designar un vasto conglomerado de templos, capillas y otras construcciones en ruinas que pertenecen a diferentes períodos y que ocupan una extensión aproximada de 1’5 x 0’8 Km. Constituye lo que en egipcio antiguo se denominó Ipet-isut, “El más selecto de los lugares”, el sitio principal en que se adoraba a la tríada tebana con el dios Amón a la cabeza, y hogar por el mismo motivo de varias divinidades “huéspedes”. No hay otro lugar en Egipto que produzca una impresión más abrumadora y duradera que este aparente caos de muros, obeliscos, columnas, estatuas, estelas y bloques decorados. Después de que los faraones tebanos y el dios Amón alcanzaron el predominio a comienzos del Imperio Medio, y muy particularmente a partir de los comienzos de la XVIII dinastía, cuando la capital de Egipto se estableció firmemente en Tebas, en Karnak se levantaron templos, se agrandaron, se volvieron a tirar, y hubo ampliaciones y restauraciones a lo largo de más de dos mil años. El templo de Amón fue el establecimiento sagrado más importante ideológica y económicamente de todo Egipto.

El complejo puede dividirse adecuadamente en tres grupos, que están definidos geográficamente por los restos de muros de ladrillo que enmarcan los recintos del templo. El mayor y más importante en el recinto central, el templo de Amón propiamente dicho. Y es también el mejor conservado. El sector septentrional pertenece a Montu, el dios local originario de Tebas, mientras que el de Mut queda al sur y enlaza con el recinto de Amón mediante una avenida de esfinges con cabeza de carnero. Una avenida, bordeada de esfinges, enlazaba Karnak con el templo de Luxor, y unos canales conectaban los de Amón y de Montu con el Nilo.