Puertas de Marrakech - Marrakech Gates


Las murallas de Marrakech son uno de los elementos más característicos del paisaje de esta ciudad. Fueron empezadas en 1126 por Alí ben Yusuf, de la dinastía de los almorávides, hijo del fundador de la ciudad. En total hay diciocho puertas principales que dan acceso a la medina. Las murallas se extienden por unos 15 kilómetros aproximadamente. Tienen un color rojizo característico, como muchos otros edificios, y es que están construidas con una especie de barro rojo, y material calcáreo que se extraía de las colinas del Gueliz. Por eso Marrakech es conocida también como la “ciudad roja”. El tramo donde las murallas alcanzan mayor altura llega hasta los nueve metros y el grosor está comprendido entre un metro y medio y dos metros.

Sobre su construcción hay una leyenda, y es que según cuentan, los astrónomos de la época aconsejaron que el inicio de la construcción se llevara a cabo durante un período en que la luna se hallase en un determinado punto del firmamento. Para descubrir el recorrido que las murallas debían de seguir, se colocaron por tierra algunas cuerdas que formaban un cuadrilátero. Ese sería el perímetro en el cual debían de ser levantadas, pero primero se tendrían que mover las cuerdas por sí solas. Pero un día un cuervo se apoyó sobre una de ellas, haciéndolas mover, lo que engañó a los hombres que esperaban el momento propicio para empezar las obras. Y por culpa de ese cuervo, las murallas nunca han sido fuertes, según la tradición.