Hipodromo



Fue construido hacia finales del siglo II d.C. por el emperador romano Septimio Severo, pero fue Constantino el Grande quien lo ensanchó y le dio su aspecto tan grandioso. Según algunos cronistas, el Hipódromo tenía capacidad para 30.000 espectadores, según otros, para 60.000. El espectáculo que más gustaba al pueblo en aquella época era la carrera de carros (llamados cisios, muy pequeños y manejables, tirados por dos o cuatro caballos). En tiempos del Imperio Romano, y también el periodo del Imperio Bizantino, el Hipódromo fue centro de recreo, festejos, deportes, y gran animación hasta el siglo X.

Además de las carreras de cisios, el Hipódromo servía de escenario para conjuntos de músicos , bailarines, acróbatas y lidias con fieras; para todo ello se anunciaban numerosos días festivos en aquellos tiempos.

El Hipódromo tenía la forma de una enorme U. En el ala oriental estaba situado el palco del emperador, en cuyo techo se hallaban cuatro estatuas de caballos de bronce.